martes, 4 de octubre de 2016

04/10/2016

Bueno, supongo que soy idiota. 

Una parte de mí sabe muy a ciencia cierta que no le ha superado. No sé, es como si siguiese con la maldita esperanza de que algún día cambiará todo. Pero, otra parte de mí, la más sensata, sabe que nunca lo hará. Que es la crónica de una muerte anunciada que nunca llegará.

¿Qué le voy a hacer si manda el corazón?

Voy a serte sincera. A veces cansa estar sola. A veces cansa el no tener unos brazos que se ciñan sobre mí y me protejan y me hagan sentir cómoda. Y sí, estoy siendo algo inútil, porque he empezado a buscar, y me siento patética, porque no estoy hecha para esto y honéstamente, dudo que encuentre a alguien aquí, en esta ciudad pequeña, donde ya todos nos conocemos. 

Necesito salir de aquí, lo noto en mi interior. Me consume el estar rodeada siempre de la misma gente, gente que mayoritariamente, no soporto. Gente que jamás me hará sentir lo que quiero sentir. 

Y la culpa la tienen los libros, pero ese es un legado que tú me dejaste, y odio perderlo... por que es una de las grandes cosas que heredé de ti y la verdad, amo leer historias de amor imposible, dramas románticos o novelas de literatura fantástica. 

¿Cómo lo hacías tú para saber diferenciar entre realidad y ficción? ¿Para aceptar tu vida con fuerza y entereza?

Supongo que aún me quedan muchas cosas que aprender. 

Espero poder aprenderlas. 


miércoles, 14 de septiembre de 2016

14/09/2016

Te lo prometí.

Te prometí que hablaría más contigo. Que te escribiría. Que serías partícipe de mi día a día. 

No puedo imaginar qué dirías a todo esto, al embrollo en el que me he metido. Tú sabes bien que no era mi intención llegar tan lejos, tú sabes bien que lo único que he tratado de evitar es... una guerra entre dos frentes que son opuestos. Tú sabes bien que lo único que no quería era decepcionar. 

Mis medios han sido a veces limitados, en base principal, por mi culpa, por mi poca madurez o mi poca responsabilidad. Y que eso me llevó a una serie de actos, acciones y comportamientos de los que no me siento orgullosa en absoluto. 

Nosotras, tú y yo, no somos iguales. Donde tú verías mis actitudes demasiado abiertas, yo las veo normales... Y sé que eso no es suficiente, que he cometido errores, que me he pasado a veces y que cuando pienso en mi pasado, mirando en retrospectiva no dejo de preguntarme ¿Qué harías si pudieras saber en lo que me he convertido?
Me apena pensar que no haya llegado a cumplir tus expectativas. A no ser quién esperabas. Me aterra pensar que pienses que he cometido errores irreparables, sé que lo he hecho, pero sabes que lo he hecho pensando en lo mejor para mí. Sí, he sido egoísta. Pero tú mejor que nadie sabes que era mi momento de serlo. 

Y al mismo tiempo, aun que he sido un caos en muchas cosas, espero que haya otras que te hagan sentir más o menos orgullosa.

Soy paciente, sé escuchar a la gente, soy educada (cuando es necesario serlo), sé ser cariñosa con aquellos que más te quieren, pero también puedo ser crítica, ambiciosa y sí, algo soñadora. Pero, ¿Tan mal está eso? Yo creo que es una virtud... si no se pasa de la raya, (algo de lo cual, vale, lo admito, a veces puedo pecar)

En cualquier caso, ni 10, ni 11, ni 12. No ha llegado el número que me haga olvidarme de ti. Eso lo sabes, lo sientes como yo, fuerte en mi pecho. Ardiendo cada día con un solo fin. Preservar algo de ti en la locura de mi vida. Parecerme un poco, tan solo un poco, a la mujer fuerte, valiente y divertida que un día conocí. Parecerme a ti, mamá.