martes, 4 de octubre de 2016

04/10/2016

Bueno, supongo que soy idiota. 

Una parte de mí sabe muy a ciencia cierta que no le ha superado. No sé, es como si siguiese con la maldita esperanza de que algún día cambiará todo. Pero, otra parte de mí, la más sensata, sabe que nunca lo hará. Que es la crónica de una muerte anunciada que nunca llegará.

¿Qué le voy a hacer si manda el corazón?

Voy a serte sincera. A veces cansa estar sola. A veces cansa el no tener unos brazos que se ciñan sobre mí y me protejan y me hagan sentir cómoda. Y sí, estoy siendo algo inútil, porque he empezado a buscar, y me siento patética, porque no estoy hecha para esto y honéstamente, dudo que encuentre a alguien aquí, en esta ciudad pequeña, donde ya todos nos conocemos. 

Necesito salir de aquí, lo noto en mi interior. Me consume el estar rodeada siempre de la misma gente, gente que mayoritariamente, no soporto. Gente que jamás me hará sentir lo que quiero sentir. 

Y la culpa la tienen los libros, pero ese es un legado que tú me dejaste, y odio perderlo... por que es una de las grandes cosas que heredé de ti y la verdad, amo leer historias de amor imposible, dramas románticos o novelas de literatura fantástica. 

¿Cómo lo hacías tú para saber diferenciar entre realidad y ficción? ¿Para aceptar tu vida con fuerza y entereza?

Supongo que aún me quedan muchas cosas que aprender. 

Espero poder aprenderlas.