Hoy no tengo malas noticias.
Hoy solo tengo algunas cosas que decirte.
La primera y principal...
Gracias. Te siento en mi corazón como siempre lo he hecho. Creo que esta vez, como muchas otras, me estás ayudando. Lo sé porque algo ha cambiado. No sé el qué ni en qué parte de mi corazón nace. Pero lo siento. Te siento.
Sé que estás ahí, que siempre lo estás y que quizá esta vez algo hice bien, pese a todo. No te pedí ayuda para mí. Fui desinteresada y creo... que me ayudaste con ello y que en recompensa, me estás ayudando conmigo misma.
Ojalá pudiera escucharte confirmarlo, pero supongo que he de conformarme con lo que siento.
Mamá...
¿Está bien atreverse a saltar con los ojos cerrados a pesar de que lo que me espere al otro lado sea un precipicio rocoso?
Casi... casi te escucho decirme la respuesta.
Sé que sí que lo está. Sé que he de ser valiente. Sé que debo serlo, pese a que lo que me espere sea... complicado.
Creo... que esta vez no te pediré que me prepares el terreno.
Que sea lo que tenga que ser. Sólo dame fuerzas para hacer por una vez las cosas bien y ya los que aquí están se encargarán de ayudarme a levantar si las cosas salen mal.
Ellos me cuidan, ma'. Como tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario